Comienzos

Entender los inicios de la Iglesia ayuda a entender porqué los mormones del siglo XIX aceptaron los matrimonios plurales. En 1820, José Smith hijo, un muchacho granjero que vivía en el estado de New York, se preguntaba por qué había tantas religiones y por qué sus doctrinas parecían tan diferentes. Después de leer Santiago en el Nuevo Testamento, decidió seguir el consejo de Santiago y orar. Como respuesta, él tuvo una visión en la que él vio a Dios el Padre y a Su hijo, Jesucristo. Le dijeron que la iglesia verdadera no estaba en la tierra.

Tres años después, el joven José tuvo una visión de Moroni, un profeta antiguo en las Américas, quien había enterrado algunas planchas de oro en una colina, cuatrocientos años después de Cristo. Estas planchas eran la historia de un grupo de israelitas quienes salieron del Medio Oriente cerca de 600 a. C. y viajaron al continente americano bajo la dirección de Dios. Moroni le dijo a Smith que se le pediría que tradujera esas planchas.

Smith tradujo y publicó los anales, ahora conocidos como el Libro de Mormón. Los Santos de los Últimos Días declaran que el libro es otro testigo de la divina misión de Jesucristo porque cuenta sobre la visita de Cristo a las Américas después de Su resurrección. Algunos argumentan que los Santos de los Últimos Días no son cristianos porque ellos creen que el Libro de Mormón es escritura como la Biblia. Los no-Santos de los Últimos Días también están preocupados porque los mormones creen que Jesucristo y el Padre Celestial son seres separados. Los mormones insisten que ellos adoran al mismo Dios como los otros cristianos. Para ellos, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, y la Perla de Gran Precio aumentan su entendimiento de Dios, estos libros son vistos como escrituras por los Santos de los Últimos Días.

En 1830 Dios le mandó a José Smith a que organizara una iglesia, la que principió pequeña con sólo seis miembros, como lo requería la ley. En el transcurso de los años, los misioneros viajaron en los Estados Unidos de América y Canadá, luego a Inglaterra y finalmente a través del mundo. La Iglesia creció de esos seis miembros a casi trece millones a finales de 2006. Los miembros de la Iglesia declaran que José Smith fue un profeta que proclamó la voluntad de Dios a ellos y al resto del mundo. José Smith restauró las ordenanzas salvadoras que permiten a las personas regresar a la presencia de Dios después de esta vida. Los Santos de los Últimos Días creen que los sucesores de Smith también son profetas, quienes han continuado dando guía y explicando la voluntad de Dios a los hombres en la tierra. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días declara que Dios continúa guiando a las personas, que literalmente son Sus hijos.

Plan de Salvación

La creencia que todos aquellos que viven en la tierra son hijos de Dios es una parte importante pero única en la teología SUD. Según la doctrina SUD, todas las personas vivieron como espíritus en una vida premortal. Dios, nuestro Padre Celestial, creó estos espíritus. Pero ellos no eran igual a Dios, porque no tenían cuerpos como Él. Para obtener cuerpos, estos espíritus necesitaban irse de la presencia de Dios y ser probados. La prueba requería que los espíritus no recordaran su vida anterior. Sin ese conocimiento, ellos aún necesitarían reconocer los mandamientos de Dios.

Cuando Dios presentó este plan a los espíritus, ellos se regocijaron. Pero Dios reconoció que no todos seguirían siempre Sus instrucciones. Ellos cometerían errores y si Él fuera completamente justo, ellos no podrían regresar a Su presencia. Él desarrolló un plan que permitía la justicia y la misericordia. Jesucristo, el hijo mayor de Dios, sugirió brindar la Expiación. Lucifer, un Hijo de la Mañana, sin embargo, sugirió forzar a cada uno a obedecer. Dios quería que los espíritus fueran capaces de escoger por sí mismos, así que Él aceptó la oferta de Cristo. Lucifer se rebeló y causó una guerra en el cielo. Como resultado, Dios echó a Lucifer y a sus seguidores, una tercera parte de los espíritus. Lucifer llegó a ser Satanás, o el diablo, y su meta es tentar a los hijos de Dios y apartarlos del plan del Padre Celestial.

Dios, con la ayuda de Jesucristo y Miguel (quien luego sería Adán, el primer hombre en la tierra) creó un mundo en el cual los espíritus habitarían. Entonces Dios creó a Adán y Eva, como se describe en el Antiguo Testamento. Adán y Eva transgredieron, y fueron apartados de la presencia directa de Dios, y llegaron a estar sujetos a la muerte. Cristo vino en el meridiano de los tiempos para brindar la Expiación. Él murió en la cruz, pero a causa que Él era parte Dios, progenie del Padre Celestial y María, Él tenía el poder de resucitar. Su resurrección hizo posible a todas las personas vivir de nuevo.

Cristo prometió que Él regresaría al fin del mundo. En ese momento, habrá un juicio. Esta tierra llegará a ser un cuerpo celestial para aquellos quienes exitosamente pasen su prueba en la tierra. Los espíritus de todos los que vivieron en la tierra serán unidos con sus cuerpos. Aquellos quienes sigan el plan de Dios, vivirán en familias en la tierra perfeccionada y llegarán a ser dioses. Lorenzo Snow, quien fue presidente de la Iglesia, escribió una copla que resume las enseñanzas de Smith y la doctrina SUD:

“Como el hombre es ahora, Dios una vez fue; como Dios es ahora, el hombre puede llegar a ser.”

Aquellos que no sigan el plan de Dios, aún resucitarán, pero vivirán en otros reinos descritos como terrestre y telestial. De acuerdo a este plan, dos acontecimientos importantes deben ocurrir antes de la segunda venida de Cristo. Primero, todos necesitan tener la oportunidad de aceptar o rechazar el plan de Dios. Según José Smith, el plan, o evangelio, se perdió en la tierra después de la muerte de Cristo. Dios le dijo a Smith que restableciera el plan en la tierra y que compartiera este mensaje con todo mundo en la tierra. Aquellos que no escuchen el mensaje en la tierra, tendrán oportunidad de hacerlo en un estado pre-resucitado después que mueran. Una vez que escuchen el mensaje, ellos pueden todavía aceptarlo o rechazarlo. Pero ellos no pueden salvarse aún si lo aceptan, si ellos no han recibido las ordenanzas salvadoras (frecuentemente conocidas como sacramentos en otras religiones). Las personas vivas deben realizar estas ordenanzas en la tierra. Estos sacramentos para los muertos se realizan en los templos.

Los miembros de la Iglesia no saben los deseos de aquellos quienes han fallecido, así que realizan las ordenanzas por cuantas personas puedan encontrar información sobre su nacimiento, muerte y matrimonio. Sin embargo, el bautismo y las otras ordenanzas se aplican sólo si los espíritus no resucitados aceptan el mensaje. De otra manera, estas ordenanzas no son obligatorias.

Una de las ordenanzas que se realiza en el templo es el matrimonio por esta vida y la eternidad. La frase SUD es el matrimonio “por tiempo y por toda la eternidad.” Los Santos de los Últimos Días creen que el matrimonio no tiene que terminar “hasta que la muerte nos separe”.  Si los matrimonios son sellados por la autoridad del sacerdocio en el templo, los Santos de los Últimos Días creen, que durarán para siempre. Los niños también pueden sellarse a sus padres. Los miembros de la Iglesia hacen trabajo de historia familiar, no sólo para asegurarse que sus antepasados sean bautizados, sino también para crear un vínculo familiar a través del tiempo.

El segundo acontecimiento principal que debe ocurrir antes de la segunda venida de Cristo es que todos los hijos espirituales de Dios necesitan recibir un cuerpo. Para esto se requiere que los hombres y las mujeres se casen y tengan hijos. Los Santos de los Últimos Días creen que hay muchos espíritus esperando venir a la tierra. Si ellos restringen el número de sus hijos, ellos no están cumpliendo con el plan de Dios. Por lo tanto, tener hijos es un mandamiento.

Los Santos de los Últimos Días creen que José Smith restauró este plan, teniendo un papel importante en la salvación de los hijos de Dios. Ellos también creen que los sucesores de Smith han sido profetas, videntes y reveladores, que hablan con Dios. Los miembros de la Iglesia creen que deben seguir el consejo de estos líderes. A veces ellos pueden no entender el porqué, pero creen que la obediencia es esencial. Sin embargo, los miembros creen que no tienen que cumplir ciegamente. Como sus líderes, ellos pueden orar y saber si la orientación es un consejo de Dios o es un consejo del líder. Se les ha enseñado que Dios no permitirá al profeta de la Iglesia informar mal a los miembros o guiarlos por mal camino. Por lo tanto, Dios podría mandar a un profeta obedecer una ley como la poligamia. Cuando las situaciones cambian, Él podría ordenar a un profeta posterior que descontinúe la práctica.

Entendiendo el Plan de Salvación

Este plan de salvación o, como el Libro de Mormón le llama, “el gran plan de felicidad” (Alma 42:8), es único. Los Santos de los Últimos Días desean compartirlo con el mundo. Por ejemplo, para la Feria Mundial de New York de 1964, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días presentó una película titulada El hombre en búsqueda de su felicidad que describe esta teología. Después de hacer las preguntas “¿Quién soy?” “¿Por qué estoy aquí?” y “¿Dónde voy a ir después de esta vida?”, la película se trataba de una familia, desde el nacimiento de un niño hasta la muerte de un abuelo. El mensaje que los líderes de la Iglesia quisieron decir al mundo fue que la vida es parte de un plan eterno. Los hijos espirituales vienen a la tierra, donde ellos reciben un cuerpo y son probados.

El élder Merrill J. Bateman y su esposa, Marilyn, ampliaron este concepto cuando Merrill fue presidente de la Universidad Brigham Young. En su discurso a los estudiantes de BYU (por sus siglas en inglés) el 14 de enero de 2003, ellos explicaron en detalle tres propósitos de venir a la tierra: recibir un cuerpo, crecer espiritualmente y tener una familia. Dijeron que, la salud física es importante para tener longevidad en la tierra, pero nuestros cuerpos no serán siempre los mismos. Se gastarán. Pero no hay límites para el crecimiento espiritual. Los Bateman agregaron que crear familias eternas es indispensable para favorecer el plan de Dios.

Los Santos de los Últimos Días creen que las familias son eternas. La relación entre un esposo y una esposa es sagrada. La poligamia parece no encajar dentro de este esquema. Por eso es que el candidato presidencial para 2008, Mitt Romney dijo en una entrevista del programa 60 Minutes que él sentía que la poligamia era “terrible.” Es difícil para los Santos de los Últimos Días actuales entenderlo, así como lo es para los no-miembros. De igual modo, fue difícil aceptarlo para los primeros mormones. Ellos únicamente lo hicieron por el consejo de los líderes de la Iglesia y por medio de una confirmación personal de Dios que era correcto.

La historiadora Kathleen Flake trató de explicar este concepto en el documental The Mormons. Refiriéndose al porqué los mormones continuaron practicando la poligamia, aún cuando el matrimonio plural era contra la ley, ella explicó que hubiera sido como que el gobierno le dijera a las personas que no se podrían bautizar. Pero como la mayoría de religiones cristianas consideran el bautismo esencial, continuó diciendo, encontrarían las maneras de bautizarse.

Los Santos de los Últimos Días creen que los caminos de Dios son superiores que los caminos del hombre y que no siempre hay una explicación lógica para Sus instrucciones. En todas partes de las escrituras, hay veces cuando el Señor le pide a Su gente que realice acciones que ellos no entienden en el momento. Abraham y Sara oraron por un hijo. Después del nacimiento milagroso de Isaac, el Señor le mandó a Abraham sacrificar a su hijo. Moisés recibió los Diez Mandamientos, incluyendo el requisito de “No matarás” (Éxodo 20:13). Aunque después, el Señor requirió de los hijos de Israel matar a los medianitas. En retrospectiva, la buena disposición de Abraham de sacrificar a su hijo (aunque fue salvado en el último momento) llega a ser un símbolo del sacrificio hecho por Dios al mandar a su hijo Jesús a fin de que todos podamos resucitar. Las instrucciones de Dios para Moisés pueden verse como una manera de proteger a los hijos de Israel de adorar a los ídolos de los medianitas.

Como estos profetas, José Smith escuchó la palabra de Dios y siguió Su consejo, aún si él no lo entendió. Sus seguidores aceptaron la palabra de Smith como la voluntad de Dios aún si no podían entenderla. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está edificada en la creencia que Dios habla a los humanos, y seguir Sus mandamientos es esencial para la felicidad en esta vida y la vida eterna en la siguiente existencia con Dios.

El élder Richard G. Hinckley, una autoridad general mormona y el hijo del presidente de la Iglesia, Gordon B. Hinckley, explicó la dificultad de entender las instrucciones de Dios. Señaló que mucho del conocimiento científico está basado en dos teorías – relatividad y mecánica cuántica. Hay puntos donde las dos teorías parecen contradecirse, pero eso no significa que alguna es incorrecta. El élder Hinckley continuó con el ejemplo de un albañil construyendo un muro de piedra. Si una piedra no queda, el albañil no la tira. Al contrario, la pone aparte y espera hasta que haya un lugar para ella. El élder Hinckley entonces le dijo a su audiencia de BYU, que como el albañil, ellos no siempre entienden el plan de Dios. Pero necesitan vivir con la falta de conocimiento, como los científicos viven con las diferencias entre la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica.

A muchos Santos de los Últimos Días les gustaría una mejor explicación del porqué Dios mandó a los primeros miembros de la Iglesia a que practicaran la poligamia; desafortunadamente, no hay ninguna. La única razón que tiene sentido es que los primeros miembros siguieron a Dios. La fe es difícil de explicar. El apóstol Pablo escribió en Hebreos 11:1 que fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” El teólogo danés Soren Kierkegaard describe la fe como un “salto.” Explicó que el salto es el paso más difícil que los bailarines hacen porque hay un momento cuando ellos están en el aire y no saben si aterrizarán o caerán. Concluyó, “Yo puedo, creo, describir los movimientos de la fe perfectamente, pero jamás puedo realizarlos.”

Las palabras de Kierkegaard han hecho eco en las personas que no creen porque no pueden ver y en líderes quienes usan el concepto como una manera de apoyar sus creencias. El élder Bruce R. McConkie del Quórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia, escribió, “Un nivel especial de juicio es necesario para probar cualquier cosa en el reino espiritual. Ninguna investigación científica, ninguna investigación intelectual, ningún proceso de investigación conocido por hombre mortal puede probar que Dios es un ser personal, que todos los hombres se levantarán en inmortalidad, y que las almas arrepentidas son nacidas del Espíritu… Las verdades espirituales pueden probarse solamente por medios espirituales”.

El élder Dallin H. Oaks, quien es un abogado y sirvió en la Suprema Corte de Utah y como presidente de la Universidad Brigham Young antes de ser un apóstol, concuerda: “Lo que las escrituras llaman conversión – el cambio de mente y de corazón que nos da la dirección y la fuerza para dirigirnos decididamente hacia la vida eterna – viene únicamente por el testimonio y poder del Espíritu Santo.”

La poligamia, como todos los otros aspectos del mormonismo u otras creencias religiosas, necesita comunicación con Dios. Como muchas otras personas, uno puede luchar para saber si está escuchando a Dios o escuchando sus propios deseos. Pero cualquier otro Santo de los Últimos Días, uno puede ver eso como parte de la prueba de la vida. Mediante la lectura de las escrituras, al orar y meditar, uno intenta saber la voluntad de Dios. A veces uno está equivocado y comete errores. Pero es por eso que Jesucristo aceptó Su misión. Su sacrificio expiatorio hace posible para uno pueda cambiar cuando se da cuenta que no está en el camino correcto.

Los inicios de la poligamia mormona

José Smith enfrentó esa misma clase de dilema cuando él aceptó la petición de Dios de casarse con más de una esposa. Técnicamente los mormones practicaron la poliginia (un hombre casado con más de una esposa). Poligamia es el término genérico que significa más de un esposo/esposa. Poliandria es una mujer casada con más de un hombre. Sin embargo, los mormones no hicieron la distinción y se refirieron a su práctica como poligamia, matrimonio plural, o matrimonio celestial.

Así que ¿cómo principió la poligamia en la Iglesia SUD? En su intento de saber la voluntad de Dios, José Smith estudió ampliamente el Antiguo Testamento. Cuando él no podía entender ciertos conceptos, oraba para recibir guía. En respuesta, Dios contestó y de vez en cuando le pidió a Smith que aceptara doctrina nueva. Una pregunta que Smith le hizo a Dios fue porqué los líderes del Antiguo Testamento, como Abraham, Isaac y Jacob tuvieron más de una esposa. Como respuesta, el Señor le dijo, “prepara tu corazón para recibir y obedecer las instrucciones que estoy a punto de darte, porque todos aquellos a quienes se revela esta ley, tienen que obedecerla” (Doctrina y Convenios 132:3).

No hay registros claros de cuándo Smith recibió estas instrucciones. Él registró la revelación en 1843 (ahora es la sección 132 en Doctrina y Convenios, un libro de sus revelaciones), en un intento de convencer a su esposa, Emma Hale Smith, que la poligamia venía de Dios. Pero la doctrina no era nueva. Años antes, unos pocos líderes de la Iglesia sabían de los matrimonios múltiples de Smith, y los no-mormones circularon rumores sobre la práctica del matrimonio, por lo menos diez años antes.

¿Cómo saben los historiadores que la sección 132 fue escrita años después que José Smith empezó con esa práctica? Los versículos 51 al 56 se refieren directamente a la oposición de Emma sobre la poligamia. La revelación explicaba que ella sería destruida si no permitía a José casarse con esposas adicionales. No está claro cuando fue que Emma escuchó por primera vez sobre la poligamia, pero ella parecía variar en sus opiniones. Ella se escandalizó cuando supo que su amiga Eliza R. Snow se había casado con su esposo. Según las fuentes SUD, ella después estuvo de acuerdo y permitió que José se casara con las hermanas Partridge, Emma y Eliza (con quienes José ya se había casado en secreto), y con las hermanas María y Sarah Lawrence. Más tarde ella habló en contra de esos matrimonios.

Hyrum, el hermano de José, y otros líderes de la Iglesia le sugirieron a José que Emma podría aceptar la revelación si ella la miraba por escrito. Pero no lo hizo. Los rumores son que después que ella vio la revelación por escrito, ella la quemó. Algunas fuentes sugieren que si ella quemó la revelación, fue con permiso de su esposo.

Pero José Smith había discutido la poligamia años antes. El 17 de julio de 1831, el líder de la Iglesia W. W. Phelps dijo que Smith le había dicho a él y a otros: “Es mi voluntad que con el tiempo ustedes deberían tomar esposas de los lamanitas” – indias, de acuerdo con el Libro de Mormón. Phelps preguntó que cómo a él y a los otros podrían darles esposas indias, porque los hombres ya estaban casados. Smith le dijo, “De la misma manera que Abraham tomó a Agar y Keturah; y Jacob tomó a Raquel, Bilha y Zilpa, por revelación.” Algunos historiadores creen que Smith se casó con su primera esposa plural, Fanny Alger, en 1835.

Smith les dijo sólo a líderes selectos sobre el matrimonio plural. La mayoría de sus seguidores no sabía de la práctica. Pero los rumores se regaron rápidamente, y pronto los no-mormones reaccionaron por la poligamia. Phelps, el editor de un periódico mormón y secretario de Smith, explicó en una reunión de la iglesia el 17 de agosto de 1835: “Puesto que como esta iglesia de Cristo ha sido reprochada con el crimen de la fornicación y la poligamia, nosotros declaramos que creemos que un hombre debería tener una esposa, y una mujer, un esposo, excepto en caso de muerte.”

Smith estaba en Michigan, y el historiador de la Iglesia B. H. Roberts declaró en los años 1930s que Phelps presentó el tema sin el permiso de Smith. Otros estudios sugieren que Smith le pidió a Phelps que hiciera la declaración para negar los rumores, aún si fueran ciertos.

Los mormones se trasladaron varias veces debido al desacuerdo con sus vecinos sobre economía, política y la filosofía religiosa. Después de trasladarse de Kirtland, Ohio (cerca de Cleveland), a Missouri (cerca de Independence), los mormones establecieron un nuevo hogar en Nauvoo, Illinois, en el Río Mississippi, no lejos de St. Louis, Missouri. Allí, Smith les dijo a sus asociados más cercanos acerca de la revelación de casarse con varias esposas. Brigham Young, quien sucedió a Smith como presidente y finalmente se casó varias veces, recordó, “Algunos de los hermanos sabían cuales eran mis sentimientos en el momento que José reveló la doctrina; yo no estaba deseoso de echarme atrás de cualquier obligación, ni de fallar al no hacer lo que se me había ordenado, pero fue la primera vez en mi vida que yo deseé la tumba, y a duras penas pude superarlo por mucho tiempo.”

Durante los años de 1840s, las personas, como Young, quienes sabían del matrimonio plural, usaban palabras claves como “matrimonio celestial” para ocultar la práctica de los enemigos de la Iglesia. Sin embargo, algunas personas dejaron la Iglesia, parcialmente a causa de la poligamia. Dos líderes, Wilson y William Law, publicaron un periódico anti-mormón, el Nauvoo Expositor. Su tema principal era la poligamia. La decisión de José Smith de destruir la imprenta lo llevó a su arresto y con el tiempo a su muerte.

Cronología de la poligamia

Los comienzos de la poligamia mormona-2da. Parte

Reacciones a la poligamia

Reacciones después del Manifiesto

Características de las familias polígamas mormonas

La poligamia en práctica – 1ra. Parte

La poligamia en práctica – 2da. Parte

Una Respuesta a Comienzos

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