La oposición del Gobierno de los Estados Unidos de América a la poligamia
Tan sólo dos años después del anuncio que los mormones estaban practicando la poligamia, los políticos estadounidenses reaccionaron contra ella. En 1854 el Partido Republicano exigió la eliminación de “los vestigios gemelos del barbarismo” – la poligamia y la esclavitud. Después que empezó la Guerra Civil, el republicano Justin S. Morrill de Vermont, presentó la legislación para prohibir el matrimonio plural en los territorios. El presidente Abraham Lincoln firmó el proyecto de ley en 1862, pero según se informa dijo, “Díganle a Brigham Young que si él me deja solo, yo lo dejaré solo.” Durante la Guerra Civil, el gobierno federal no hizo ningún esfuerzo por hacer cumplir la nueva ley.
En 1867, después de la Guerra Civil, la Legislación Territorial de Utah solicitó al Congreso que revocara la Ley Morrill. Esto fue una alerta para el Congreso, y en lugar de revocar la ley, la Cámara de Representantes y el Senado decidieron fortalecer la ley. La Ley Poland, aprobada en 1874, dio fortalecimiento a la Ley Morrill. Esto hizo que el Fiscal General y el alguacil asignado a Utah estuvieran a cargo de hacer cumplir la ley. La ley limitaba el control de las cortes de sucesiones, que habían sido una extensión de la Iglesia Mormona. El gobierno federal nombró comisionados para ayudar a la Suprema Corte Territorial que fue designada federalmente. Cuando la Ley Poland fracasó en poner fin a la poligamia mormona, el Congreso continuó presentando otros proyectos de ley para controlar a los mormones. No todos estos proyectos de ley fueron aprobados, pero aquellos que sí fueron, obligaron a los mormones a reaccionar.
Las mujeres y la defensa de la poligamia
Para aquellos fuera de la Iglesia Mormona, la poligamia era un ejemplo de un intento de orden patriarcal para controlar a las mujeres. La opinión más común era que las mujeres estaban oprimidas y se les negaban sus derechos. Las mujeres mormonas, por otro lado, argumentaron que el matrimonio plural era positivo. Les daba muchísima libertad y más oportunidades. Cuando el gobierno federal intento aprobar la Ley Cullom para fortalecer a la Ley Morrill, las mujeres mormonas se reunieron para protestar.
Eliza R. Snow señaló que el mundo exterior creía que las mujeres mormonas estaban “en un estado de sumisión.” Snow declaró, “Qué tonterías.” A ella se le unieron cerca de seis mil mujeres quienes expresaron el mismo punto de vista, en una reunión el 13 de enero de 1870. El periódico de la Iglesia, Deseret News, declaró que la ley quitaría “el más preciado” de los derechos de las mujeres, “el derecho de escoger un esposo.”
Para demostrar que las mujeres no estaban oprimidas, la Legislatura del Territorio de Utah votó para otorgar el voto a las mujeres en 1870. Brigham Young apoyó la legislación, y a las mujeres de Utah se les concedió el derecho de votar. Utah fue el segundo territorio de otorgar el voto (Wyoming fue el primero), pero las mujeres de Utah fueron las primeras en depositar su voto. Mientras los mormones vieron el voto como una manera de demostrar que las mujeres tenían derechos, los no-mormones creyeron que las mujeres mormonas usaría el voto para eliminar la poligamia.
Probar la ley y más legislación
Los mormones argumentaron que ellos tenían el derecho de practicar la poligamia porque la Primera Enmienda en la Declaración de Derechos de la Constitución de los Estados Unidos de América garantizaba la libertad religiosa. George Reynolds, uno de los secretarios de Brigham Young, estuvo de acuerdo en tener un juicio. En 1879 la Suprema Corte escuchó el caso y confirmó la Ley Morrill. Los jueces federales argumentaron, “Las leyes están hechas para el gobierno de las acciones, y éstas no pueden interferir con creencias puramente religiosas, pero pueden hacerlo con las prácticas.”
John Taylor, que reemplazó a Young (quien murió en 1877) como presidente de la Iglesia, dijo en respuesta a esta regla: “Estamos entre las manos de Dios y las manos del gobierno de los Estados Unidos de América. Dios nos ha…mandado entrar en estos convenios uno al otro…Sé que éstos son verdaderos…y todos los edictos y leyes del Congreso y los legisladores y las decisiones de las cortes no podrán hacerme cambiar de opinión.”
En lugar de resolver las inquietudes sobre la poligamia, el caso Reynolds trajo más oposición pública a los mormones. Muchos estadounidenses pidieron al Congreso controlar la poligamia mormona en 1881 y 1882. En respuesta, el Congreso aprobó la Ley Edmunds en 1882. George F. Edmunds, un republicano de Vermont, presentó un proyecto de ley que agregaba enmiendas a la Ley Morrill. La nueva ley hizo de la poligamia un delito grave, que implicaba un castigo de cinco años de cárcel y una multa de quinientos dólares. La cohabitación ilegal, la cual requería solamente la prueba que un hombre y una mujer estaban viviendo juntos y no requería una prueba de una ceremonia matrimonial secreta, quedó como un delito menor con una sentencia de seis meses de cárcel y una multa de trescientos dólares. Para votar, los mormones tenían que hacer un juramento que ellos no practicaban la poligamia. En 1884, la Suprema Corte de los Estados Unidos de América accedió a privar del derecho a votar a los esposos polígamos, pero declararon inconstitucional la prueba del juramento. La ley también quitó el voto a las mujeres casadas con esposos polígamos.
Cuando la Ley Edmunds fracasó en detener la poligamia mormona, el Congreso aprobó la Ley Edmunds-Tucker en 1887 aún con más restricciones. Esta ley requería que las esposas plurales testificaran contra sus esposos, disolver un fondo de migración, eliminar una unidad militar, y hacer los arreglos para poner todas las propiedades de la Iglesia en administración judicial. Las mujeres completamente perdieron el voto, ya sea que vivieran en una relación plural o no. Los miembros del Congreso tenían la esperanza que al quitarles el voto a las mujeres, se eliminaría la poligamia, pero no sucedió.
Los ataques a la poligamia no se limitaron sólo a Utah. La legislación de Idaho aprobó leyes que requerían a los residentes hacer un juramento de prueba que ellos no creían en la poligamia, antes que votaran. Los mormones desafiaron la ley, pero la Corte Suprema Territorial de Idaho confirmó el juramento. En 1890, la Suprema Corte de los Estados Unidos de América en Davis v. Beason, acordó que la ley era constitucional. Según el historiador E. Leo Lyman, “El camino estaba libre para los defensores anti-poligamia para que promulgaran legislaciones similares por toda la nación.”
Las reacciones mormonas a la Legislación
A pesar de las leyes federales contra la poligamia, los mormones no abandonaron la práctica. Ellos creían que Dios les había pedido tener varias esposas y obedecer a Dios era más importante que obedecer la ley. Los sucesores de Brigham Young, John Taylor y Wilford Woodruff afirmaron que la poligamia era la voluntad de Dios. El 9 de enero de 1870, Woodruff habló en el Tabernáculo y declaró, “¿Ahora a quién obedeceremos, a Dios o al Congreso?” Aquellos que asistieron a la reunión proclamaron, “Nosotros obedeceremos a Dios.”
Para evitar el arresto, los líderes de la Iglesia y otros polígamos se escondieron para escapar de los alguaciles federales; yéndose a otros estados, o países; o que sus esposas permanecieran ocultas o se trasladaran a otro lugar.
Algunos polígamos simplemente se escondieron cerca de sus casas. Edwin Nelson Austin construyó un cuarto secreto en el dúplex que sus dos familias compartían. John Snyder “de alguna forma u otra… fue capaz de averiguar cuando los alguaciles venían por” el Lago Bear, Idaho. Él siempre aparecía en el área para advertir, “Están llegando los alguaciles.” Austin y cuatro o cinco polígamos se escondieron en la casa de Austin.
Otra forma para escapar de los alguaciles era trasladarse a otro lugar. Los alguaciles federales asignados a Utah no podían arrestar a los polígamos en otros territorios o estados. Así que los mormones se trasladaron a oeste de Wyoming, donde los oficiales territoriales animaban a la colonización. Los mormones también fueron al norte de Arizona o al sur de Idaho. Cuando el esposo no se trasladaba, las esposas se iban y vivían en la “clandestinidad” – un término tomado de la esclavitud clandestina antes de la Guerra Civil. Especialmente cuando una esposa estaba embarazada, ella necesitaba evitar a los aguaciles porque las leyes federales podían pedirle que testificara contra su esposo.
Ann Amelia Chamerlain Esplin recordó que su hermano había nacido en Pipe Springs, Arizona, a tan sólo a unas millas de la frontera del estado de Utah. “Las autoridades llegaban y si ellos tenían una orden de arresto para un hombre de Utah y él estaba en Arizona, entonces no servía. Así que cuando las mujeres estaban embazadas, las llevaban a Pipe Springs… Finalmente ellos apodaron el lugar como la tierra de los borregos para los polígamos.”
Una mejor manera de escapar de los alguaciles era trasladarse a otro país. Algunos hombres y mujeres se fueron a Europa. Martha Hughes Cannon, la cuarta esposa de Angus Munn Cannon, presidente de la Estaca Salt Lake City, brinda un ejemplo. Martha, una doctora entrenada, se escondió en Centerville, Utah, apenas al norte de Salt Lake City después que ella tuvo una hija. Pero luego se fue a Inglaterra para escapar de los alguaciles.
En 1886 B. H. Roberts, quien había regresado de servir en la Mission Southern States, estaba trabajando para un periódico no-mormón, el Salt Lake Herald. El 5 de diciembre, él fue arrestado y acusado de cohabitación ilegal con Sarah Louis Roberts y Celia Dibble. Temiendo que la investigación demostrara que efectivamente él tenía dos esposas, los líderes de la Iglesia le sugirieron a Roberts que se fuera a Inglaterra a editar el Millennial Star, una publicación mormona. Roberts se fugó después de pagar la fianza y viajó a través de los Estados Unidos y luego a Inglaterra bajo un nombre ficticio.
Finalmente él escribió al apóstol Joseph F. Smith, “Preferiría regresar a casa, declararme culpable del cargo, ir a prisión por seis meses, después vivir separado de ambas familias e ir a trabajar para sostenerlas.” Como resultado, en septiembre de 1888 Roberts recibió un relevo de su llamamiento. Él regresó a casa con un trabajo como editor de la revista de la Iglesia para los hombres jóvenes, el Contributor, y un llamamiento para servir como miembro del Primer Concilio de los Setenta, un oficio general de la Iglesia.
Pero no era necesario cruzar un océano para ir a otro país. Una manera más fácil era ir a Canadá o México. En 1885, el presidente de la Iglesia, John Taylor, exploró los estados de Sonora y Chihuahua en el norte de México. Basados en sus recomendaciones, cerca de cuatrocientos colonizadores se trasladaron al sur. Los mormones establecieron seis comunidades en Chihuahua y dos en Sonora. Técnicamente la poligamia era contra la ley en México, pero el presidente mexicano Porfirio Díaz incentivaba a colonizadores estadounidenses. Según se dice, él dijo que no le importaba cuantos caballos tiraran de un carro, queriendo decir que no le importaba cuantas esposas tenían los hombres mormones. Él apreciaba sus habilidades de labranza.
Aunque México funcionaba como una colonia, algunos mormones fueron a Canadá, donde las tradiciones anglosajonas y el idioma coincidían con las de ellos. En 1886, Charles Card, presidente de estaca en el Cache Valley en frontera norte de Utah, discutió sus inquietudes sobre la poligamia con el presidente Taylor. Taylor le dijo, “Yo siempre he encontrado justicia bajo la bandera británica.” Card investigó en Columbia Británica, pero con el tiempo eligió una tierra apenas encima de la frontera canadiense en Alberta.
Card y los apóstoles mormones Francis M. Lyman y John W. Taylor fueron a Ottawa a pedirle al Primer Ministro, John A. Macdonald, si ellos podrían llevar a sus múltiples esposas al país. Ellos argumentaron que otros en el Imperio Británico practicaban la poligamia. Macdonald no estaba convencido y negó la petición, así que los colonizadores mormones decidieron llevar sólo a una esposa a Canadá. Ellos tenían esencialmente dos esposas legales – una que vivía en Canadá y otra que residía en los Estados Unidos.
A pesar de sus mejores esfuerzos de escapar de los alguaciles estadounidenses, algunos polígamos fueron arrestados y cumplieron su condena en la cárcel. George Q. Cannon, un miembro de la Primera Presidencia, estuvo cinco meses en la prisión territorial de Sugarhouse, ahora un suburbio de Salt Lake City. Otros hombres fueron a penitencierias federales. Cuando B. H. Roberts regresó de Inglaterra, al fin él fue arrestado por cohabitación ilegal. El castigo usual era seis meses en la cárcel y trescientos dólares de multa. A Roberts le dieron cuatro meses y una multa de doscientos dólares. Porque él hizo un “juramento de pobre”, declarando que no podría pagar los doscientos dólares, le dieron un mes adicional en la cárcel. Estuvo en prisión cuatro meses y nueve días, desde el 1 de mayo al 10 de septiembre de 1889. Su sentencia fue reducida por buena conducta. Roberts fue enviado a la Prisión Castle en la entrada del Cañón Parley.
El manifiesto
La situación se empeoró cuando Isaac N. Struble, un representante de Iowa, y Shelby M. Cullom, un senador de Illinois, presentaron legislación para crear una ley aún más estricta contra la poligamia. Los líderes de la Iglesia trabajando con cabilderos para prevenir que el proyecto de ley fuera aprobado. La presión incluía a líderes claves de la Iglesia, como George Q. Cannon que amenazaba con cambiar su apoyo al Partido Republicano. Esto también incluía una plática en la que el presidente Wilford Woodruff debería anunciar los planes para eliminar la poligamia. Woodruff se reunió con los cabilderos y los oficiales de gobierno y decidió que él necesitaba hacer algo sobre la práctica de la poligamia para proteger a la Iglesia.
Después de mucha oración y discusión, Woodruff finalmente escribió en su diario el 25 de septiembre de 1890, “He llegado a un punto en la historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días donde estoy bajo la necesidad de actuar por la salvación temporal de la Iglesia.” Al día siguiente él publicó un comunicado de prensa, conocido como el Manifiesto. Escribió, “Yo públicamente declaro que mi consejo a los Santos de los Últimos Días es que se abstengan de contraer cualquier matrimonio prohibido por la ley de la tierra.” Los oficiales federales solicitaron un voto de la membrecía de la Iglesia, así que el 6 de octubre de 1890, aquellos que asistieron a la conferencia general aprobaron el Manifiesto.
El consejero de Woodruff, George Q. Cannon justificó el Manifiesto al referirse a la época cuando a José Smith se le ordenó construir un templo en Missouri. Las tensiones con los vecinos en el Condado de Jackson lo hicieron imposible, y Smith anunció una revelación que relevaba a los mormones de la responsabilidad. Woodruff hizo declaraciones similares. Dijo que él había defendido la poligamia hasta el fin, porque no “debía tomar una postura en algo que no era agradable a la vista de Dios, o ante los cielos. Hubiera preferido irme y que me dispararan.” Pero reconoció que no podía continuar yendo contra las leyes de los Estados Unidos de América. “El Señor nos ha dado mandamientos sobre muchas cosas y los hemos cumplido hasta donde podríamos, pero cuando no podemos, tenemos un fundamento. El Señor no requiere de nuestras manos cosas que no podemos hacer.”
Efectos del Manifiesto
¿El Manifiesto finalizó la discusión de la poligamia mormona? No. Había todavía muchas preguntas sin contestar. ¿El Manifiesto se aplicaba sólo a los nuevos matrimonios? ¿Qué pasó con las familias plurales? ¿Se esperaba que los hombres abandonaran a sus esposas? El presidente Woodruff les dijo a los miembros de la Iglesia que ellos deberían encargarse de sus esposas. Su consejero George Q. Cannon dijo, “Un hombre que sea cobarde y se escude a sí mismo detrás del Manifiesto al abandonar a sus varias esposas, debería ser condenado.”
Al mismo tiempo, Woodruff compareció ante el juez Charles F. Loofbourow para determinar los planes para la devolución de las propiedades de la Iglesia. Cuando el juez preguntó si el Manifiesto se refería a los matrimonios existentes, y Woodruff contestó, “Tengo la intención que la proclamación cubra la tierra, para guardar la ley.” Después les dijo a los líderes de la Iglesia que, “él fue puesto en tal posición en el estrado que no pudo responder otra cosa. Pero cualquier hombre que abandone y desatienda a sus esposas o hijos a causa del Manifiesto, se le deberá quitar su membrecía.”
El Congreso de los Estados Unidos y los presidentes citaron la poligamia y el control político como las razones por las que Utah permanecía como un territorio. Con la eliminación de la poligamia y el partido político de la Iglesia, Utah finalmente llegó a ser un estado en 1896. Una de las condiciones requeridas para la condición de estado era que la Constitución del Estado de Utah tenía que prohibir la poligamia. Esa estipulación todavía está en la constitución. La convención constitucional discutió si debería dárseles el voto a las mujeres, y a pesar de la oposición, la constitución también incluyó el sufragio de las mujeres. Los mormones festejaron el aumento de control que trajo la condición de estado.